Esperé y esperé, y no encontré respuesta...
Entre ideas risueñas, surcando mi mente
llena de abrazados pensamientos encarecidos que,
forzaban mis acciones ante la vida que yo mismo escribía.
Cada día entre música, deberes y quehaceres solo quedan los amigos,
los del verso infinito de los días que espero que nunca me fallen,
pues son la vida en la que confío porque sin ellos no soy nada,
pues estoy vacío desde fuera hasta las entrañas que yo mismo me inventé,
y eso que me hacía el fuerte, pero no pude aparentarlo más,
pues yo era débil e inútil, por pisar las mismas piedras de este...
...pobre, desecho y mugriento camino del que provengo.
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