Buscar en el blog

jueves, 13 de octubre de 2016

Dos almas perdidas entre las sombras. Dos cuerpos desvanecidos en el tiempo.

Miles de melodías
Me cantaban me imploraban y resonaban
Tú no sabías lo que me decían
Lo que había pasado aquel día
Como yo sufría
Como al cruzar la flor su tumba se marchitaba
Me cruzo de norte a sur y de este a oeste
Mi sien no se lo creía
No lo soportaba
Se mentía ella misma
Hasta que la realidad se hizo imposible
Quería matar el tiempo
Callar a las palabras
Parar al propio otoño
Que por dentro
Me abrumaba
Ya no sabía lo que hacer
Ni lo que oír
Ni lo que escuchar
No sabía si mentirte
Hablar
O escuchar a la propia realidad
Tus ojos temblaban tanto que cayeron truenos por esos dos volcanes de furia
Era ese día
Ese día nunca más te volví a ver
Tocar
Y soñar
La rosa muerta esta
En su tumba descansa en paz
A las 12 de la noche
No volvió a hablar jamás
Ya me rompía como muñeca de porcelana me desvanecía con una sonrisa y le olvidaba
Mientras mi cuerpo se desincorporaba y ya ni hablaba
No puedo decir te quiero
Ni te quise
Ni te querré
Más te quería yo q a mí
Más me querías tu q a ti
No se lo q paso
Como sucedió
Como ocurrió
Pero ya se acabo
Termino
Y rompió.